domingo, 17 de abril de 2016

TECNOLOGÍA EN EL AULA

Desarrollan un kit educativo para incluir la impresión 3D en escuelas 
El material didáctico fue diseñado por especialistas del INTI y el fabricante local de impresoras 3D Kikai Labs, para facilitar la implementación de estas tecnologías entre docentes y alumnos de escuelas técnicas del país.
Proceso de diseño del kit educativo
En los últimos años, las tecnologías de impresión 3D han ido ganando un terreno cada vez mayor no sólo en la industria sino también en el ámbito educativo. Con el propósito de facilitar su implementación en escuelas técnicas, profesionales del Centro de Diseño Industrial del INTI y de la empresa Enterprise Objects Consulting (KikaiLabs) diseñaron el “Kit Educativo Kikai Labs”. 


“El kit fue desarrollado para facilitar el aprendizaje sobre las potencialidades y especificidades de la impresión 3D, y para que los docentes puedan abordar contenidos curriculares vinculados a matemática y física”, explica la licenciada en educación Cecilia Palladino, directora técnica del proyecto y parte del equipo de trabajo del INTI. 

El material didáctico contiene piezas para construir un automóvil, algunas de las cuales no podrían ser realizadas sin impresión 3D o sería muy costoso crearlas y otras con variantes para que los alumnos puedan tomar diferentes decisiones a medida que avanzan en el aprendizaje. Además incluye una librería digital de archivos para imprimir y un manual con contenido teórico, instrucciones para implementar la herramienta y explicaciones técnicas.

La propuesta está destinada a empresas nacionales fabricantes de impresoras 3D y surgió en el marco de la convocatoria de “Proyectos de Innovación, Desarrollo y Adopción de la Tecnología de Impresión 3D” del Programa Nacional de Tecnología e Innovación Social de la Subsecretaría de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación productiva. Su objetivo es facilitar la inclusión genuina de la tecnología de impresión 3D en el ámbito educativo por medio del trabajo conjunto con docentes y, a su vez, permitir la ampliación de la oferta actual de la empresa incluyendo un nuevo producto destinado a este ámbito. 

La primera experiencia se llevó adelante en la Escuela Técnica Nº 1 de Escobar de la provincia de Buenos Aires, que ya contaba en sus instalaciones con una impresora de la empresa. Para su implementación se relevaron antecedentes a nivel mundial sobre kits educativos y su inclusión en planes de estudio; se analizaron los contenidos curriculares de la institución; y se diseñaron diferentes prototipos que se validaron con docentes y alumnos durante más de seis meses de trabajo.

Desde el INTI participó un equipo multidisciplinario de especialistas en diseño, educación, y tecnologías de impresión 3D, que desarrolló el kit educativo en conjunto con la empresa y con el aporte de los docentes de la Escuela. “Buscamos que este modelo de trabajo integral y sistematizado permita una inclusión efectiva de la impresión 3D en el ámbito educativo, sobre una sólida base pedagógica”, destaca Raquel Ariza, directora del Centro. 

“Para la inclusión genuina de la impresión 3D en las escuelas lo más importante es que el docente pueda generar una propuesta didáctica para reconocer las oportunidades que genera y para entender en qué se diferencia de otras tecnologías”, subraya Mariana Maggio, referente en tecnología educativa de la Universidad de Buenos Aires. En este sentido, los profesores de la Escuela destacan que el kit les servirá como herramienta para brindar contenidos vinculados a profundidad, palanca, propulsión, movimiento rectilíneo; y que también podrá implementarse en otras áreas curriculares y en diferentes años bajo la modalidad del taller.

El desarrollo se suma a la oferta de productos de la empresa Kikai Labs y estará disponible en el mercado. "Estamos muy satisfechos con el trabajo realizado y tenemos previsto ofrecerlo a través de un portal educativo", anticipa Marcelo Ruiz Camauer, socio gerente de la firma.

El Centro de Diseño Industrial del INTI asiste a la industria usando el enfoque del diseño como herramienta para mejorar la competitividad. En ese sentido, promueve la utilización de nuevas tecnologías como la impresión 3D para impulsar la innovación y acelerar los procesos de desarrollo de nuevos productos. 

“Si bien el Centro cuenta con un Laboratorio de Materialización que brinda asistencia y capacitación a la industria en impresión 3D, esta fue la primera experiencia de trabajo vinculada a la inclusión de esta tecnología en las escuelas. A futuro se espera conformar una red de formadores en el país para consolidar la incorporación de la herramienta en el ámbito educativo”, concluye Ariza.




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domingo, 29 de noviembre de 2015

Al encuentro de la miel desconocida
Un grupo de investigadores de universidades públicas y otras instituciones estudia y selecciona mieles de diferentes sabores, colores y aromas, organiza catas en ferias de alimentos y busca que se reconozcan las variedades, como sucede con el vino.

La miel apunta a ganar nuevos espacios en el paladar de los consumidores argentinos. Docentes universitarios, investigadores y apicultores promueven eventos de cata similares a los que desde hace décadas realiza el sector vitivinícola, para difundir las virtudes de este noble alimento. Buscan acercar a todos los participantes de la cadena productiva y a los consumidores una nueva forma de disfrutar de la miel, prestando especial atención al desafío de conocer las variedades del producto a través de todos los sentidos.
Alicia Basilio, profesora de la cátedra de Avicultura, Cunicultura y Apicultura de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), trabaja junto a técnicos del INTA y otras instituciones como INTI y la Sociedad Argentina de Apicultura, en la realización de concursos y catas en las diferentes ferias apícolas del país, para capacitar a los apicultores y al público en general sobre las variedades de mieles que se pueden producir y consumir.
Recientemente, participaron de la feria "Del productor al consumidor", de la FAUBA, donde ofrecieron degustaciones de diferentes productos a los visitantes y explicaron las características sensoriales: "La curiosidad de la gente por las abejas y la miel es enorme", afirmó Basilio, y señaló: "Sorprende mucho al público, por ejemplo, encontrarse con una miel amarga".
El grupo de trabajo viene avanzando desde hace varios años en el reconocimiento de la miel por sus variedades, como los profesionales que se dedican al vino. Al respecto, la profesora indicó: "Para tipificar la miel se requieren análisis del polen, fisicoquímicos y sensoriales. En la Argentina se realizan desde hace tiempo los primeros dos, y existen al menos cuatro paneles académicos de cata, que es el último análisis que se está desarrollando para describir las mieles nacionales. Falta poco para tipificarlas y poner un valor agregado al producto".
"Nosotros somos como pequeños coleccionistas -dijo Basilio-. Siempre estamos a la caza de mieles raras como la de anís, por ejemplo, que es difícil de conseguir. Pero ¡guau!, tiene un gusto increíble". Y destacó: “Es fantástico cuando una aprende a catar alimentos porque te abre un panorama diferente para disfrutar de la vida. A partir de la cata de miel, que empecé a hacer por razones académicas, pude afinar mi percepción".




Un mundo de sensaciones
Basilio advirtió que si bien en la Argentina se produce miel a partir de la abeja doméstica Apis mellifera (también de otras nativas, pero que no tienen un circuito comercial), en cada región del país se puede encontrar una enorme cantidad de matices en sus colores, sabores y aromas, relacionados con la flora del lugar.
"Podemos diferenciar las plantas porque tienen propiedades específicas, por la forma de las hojas, de las flores y de las cortezas, y también por sus olores y características químicas. Estas diferencias también se encuentran en el néctar, que si bien es mayoritariamente sacarosa y agua, tiene pequeñas cantidades de minerales, pigmentos y sustancias biológicamente activas que son propias de cada vegetal. En la miel, todos estos componentes se concentran y aparecen colores, olores y gustos particulares según las flores que visitaron las abejas", explicó.
Como la diversidad de mieles depende de su lugar de origen, y es muy difícil encontrar una gran variedad en un solo lugar del país, los especialistas recorren diferentes regiones para conocer nuevos sabores, aromas y colores, estudiarlos y difundirlos entre los consumidores en talleres de cata.
"En general estamos acostumbrados a imaginar la miel como un producto homogéneo, que definimos de acuerdo al tipo más abundante en la zona en que nos proveemos. Por ejemplo, en Buenos Aires la miel de pradera, de color claro, olor suave, gusto dulce y poco persistente, es el ideal de lo que se considera buena miel y se prefiere a la más oscura, de olor intenso y dulce con toques ácidos y salados, de gran persistencia, proveniente de la floración del eucalipto en algunas zonas de Entre Ríos. Sin embargo, en estas localidades, donde es habitual cosechar y consumir miel de eucalipto, la miel de pradera se califica como insulsa".
En la provincia de Entre Ríos no sólo se destaca la miel de eucalipto, contundente, compleja y persistente, que proviene de la cosecha de verano, sino también la miel de naranjo, que es clara, suave y con el olor de las flores de ese frutal. El dulzor en esta miel, cosechada en primavera, está matizado por un toque ácido.
Otras provincias también aportan diferentes matices a la miel. Tal es el caso de Mendoza, donde se puede encontrar la miel de orégano, que es clara, con tonalidad amarilla, y la de Tessaria, un arbusto popularmente conocido como pájaro bobo, que es muy oscura y con un intenso olor floral.

Esta diversidad de matices que presentan las mieles según su lugar de producción llevaron a que algunas regiones del país comenzaran a incorporar sellos de origen, como la provincia de Chubut. "Es muy interesante porque ahora, cuando los turistas visitan la Patagonia, además de chocolates y dulces también pueden comprar mieles que fueron producidas en ese lugar", sostuvo Basilio.
Producción de forraje a control remoto
Por Pablo Roset
Un conjunto de aplicaciones de software en la web permite consultar información satelital sobre el crecimiento de diferentes recursos forrajeros. Su objetivo es ayudar a tomar decisiones y a planificar la producción ganadera en todo el país.

(SLT-FAUBA) Después de muchos años de trabajo conjunto, la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), AACREA, el INTA y el MAGyP publicaron el Tablero de Control Forrajero, una herramienta en internet que muestra de forma amigable la variación de la producción de distintos recursos forrajeros a lo largo de la Argentina. La aplicación se basa en la información que genera otra herramienta, el Sistema de Seguimiento Forrajero Satelital, desarrollada por el Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección (LART-FAUBA) y AACREA. El Tablero posee una versión disponible gratuitamente en la web.

Ojos en el cielo

“El Tablero permite visualizar fácilmente la tasa (es decir, la velocidad) de crecimiento de los distintos recursos forrajeros. Es una herramienta básicamente gráfica que muestra en pantalla la variabilidad  de la producción forrajera, que es una información clave para tomar decisiones y planificar el manejo ganadero. Se pueden hacer comparaciones entre los diferentes recursos forrajeros de un campo, tanto dentro de un año como entre años, además de contrastar la producción forrajera del año en curso contra el mejor o el peor año de una serie que arranca en el 2000”, le contó al sitio de divulgación Sobre La Tierra Mercedes Vassallo, docente de la cátedra de Forrajicultura de la FAUBA y técnica en el Área de Ganadería de AACREA.

La gran utilidad de esta herramienta es poder conocer mes a mes cuánto crece el pasto, ya que lo hace a diferentes velocidades a lo largo del año. Con esta información, los productores están en condiciones de estimar cuántos animales va a poder sostener su campo o, incluso, cada lote en particular. “Tener una idea concreta de la variabilidad en la producción de pasto facilita la planificación. Si hay un excedente, se pueden hacer reservas, y si hay déficits, decidir el manejo del ganado en consecuencia”, señaló Mercedes.

El uso del Tablero va de la mano con los informes mensuales que los productores reciben del Sistema de Seguimiento Forrajero Satelital (SSFS), un servicio que brinda AACREA con apoyo científico del LART. Al respecto, Vassallo nos explicó: “La estimación de la tasa de crecimiento del forraje se basa principalmente en tres tipos de datos: los que mide un sensor satelital (llamado MODIS) que está en funcionamiento desde el año 2000, la radiación solar que llega a la superficie del suelo y la cantidad biomasa de cada recurso forrajero. El sensor “mira” un área de 5,3 ha, que es una superficie aceptable para los establecimientos ganaderos argentinos porque permite caracterizar la tasa de crecimiento del pasto a nivel de lote. Gracias al SSFS, los productores saben mensualmente la producción de los distintos recursos forrajeros de sus establecimientos y, además, pueden conocer el historial de la productividad del forraje en sus propios campos”.

Una caja de herramientas digitales

El Tablero de Control Forrajero surgió de un proyecto que llevaron adelante cuatro instituciones: la FAUBA, AACREA, el INTA y el MAGyP, con financiamiento del Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA). A partir de la interacción entre ellas se difunden públicamente los conocimientos que se generan. En este sentido, Mercedes nos contó: “El SSFS y el Tablero de Control Forrajero están disponibles para varias regiones del país como, por ejemplo, el suroeste, el sureste y el noroeste de Buenos Aires, el NOA (en particular, Salta) y el NEA (en ciertos pastizales de Corrientes). En Patagonia también hay una cantidad de establecimientos que ya usan activamente el SSFS. En esa región lo que se estima es la velocidad de crecimiento de las estepas y de los mallines”.


Tanto el SSFS como el Tablero de Control Forrajero están disponibles a escala de establecimiento si se contrata el servicio. En el caso del Tablero, si bien está disponible online desde cualquier computadora o dispositivo móvil con conexión a internet, existen dos niveles de acceso. Los usuarios libres pueden ver de manera gratuita la información de la tasa de crecimiento promedio zonal para los distintos recursos forrajeros relevados por el SSFS en todo el país. Sólo deben ingresar al Tablero (www.crea.org.ar/tableroforrajero) con usuario=zona y clave=zona. Por su parte, los usuarios registrados son aquellos que contratan un servicio puntual para su campo. A éstos se les brinda un servicio pago, y no es necesario que sean miembros CREA.
Cerdos con chips y conexión inalámbrica

Estudiantes de la FAUBA desarrollaron un sistema automático de alimentación que integra sensores electrónicos y chips en los animales, para mejorar la eficiencia en la dieta y el costo de los criaderos. Ya pusieron en marcha el primer sistema en una granja.


Un grupo de jóvenes emprendedores incubados en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) desarrolló e implementó con éxito el primer alimentador automático para cerdas en una granja de Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Este sistema innovador, desarrollado en la Argentina, integra sensores electrónicos y caravanas con chips para conducir a los animales por módulos de alimentación, con mayor eficiencia productiva y menos costos económicos.

"Si bien la industria porcina está creciendo mucho en nuestro país, notamos que el nivel de tecnología presentaba limitaciones en la eficiencia de la alimentación, que representa entre el 70 y el 80% del costo de una granja", explicó Leonel Rae, estudiante de Agronomía y uno de los impulsores del emprendimiento junto al economista Franco Amorosi.

En marzo de 2013, este diagnóstico los llevó a investigar el desarrollo de tecnologías que permitan asegurar un control eficaz sobre las raciones de alimento de las cerdas en gestación, con menos márgenes de error y desperdicios y a encontrar alternativas a los sistemas de confinamiento en jaulas, que también presentarían inconvenientes para la productividad de los animales.

"La tecnología desarrollada consiste en un el diseño de un alimentador automático, con puertas de entrada y de salida (similar a una manga), provista de un lector que puede individualizar a las cerdas a partir de un chip colocado en sus orejas, como caravanas. Una vez reconocido el animal, el sistema raciona el alimento correspondiente a ese día, previamente determinada por veterinarios o  nutricionistas. Transcurrido un tiempo, la cerda termina de comer, y vuelve al grupo", detalló Rae.

"Este sistema de alojamiento en grupo ayuda a disminuir el estrés del animal que, a diferencia de lo que sucede en los modelos de confinamiento, puede caminar y manifestar su instinto gregario de sociabilización, con mejoras en la productividad. Se adapta muy fácil a los criaderos existentes, incluso a los que ya tienen jaulas y estén pensando en ampliar", agregó.

La terminal se controla con un software desde cualquier computadora, que permite determinar la ración diaria correspondiente a cada animal, observar las curvas de consumo y ajustarlas de forma individual. Con WI-FI en el criadero, es posible gestionar de manera remota y observar qué está pasando en cada momento.



Adaptación local y nuevas instalaciones

Para desarrollar esta tecnología, Rae y Amorosi reunieron información provista por productores y diferentes grupos de investigación y se capacitaron para adaptar a los criaderos locales un sistema de manejo electrónico implementado en otros países. Desde julio del 2013 el emprendimiento (www.bildagro.com.ar) se integró a la incubadora de la FAUBA, IncUBAgro.

"A través de la incubadora recibimos ayuda con la investigación, contactos con profesionales, asesoramiento en materia comercial y búsqueda de financiamiento, y accedimos a una red de vínculos con los potenciales clientes e instituciones del sector que resultan claves para la comercialización", dijo Rae.

Luego de realizar con éxito las primeras pruebas de factibilidad técnica del prototipo, los emprendedores lograron instalar en 2014 el primer alimentador en una granja de Arrecifes, que cuenta con un sistema de ciclo completo con 800 madres en producción y más de 15.000 capones en engorde.

"A partir de las pruebas en condiciones reales y el feedback de los usuarios, pudimos entender y mejor las necesidades y realizar una serie de mejoras que culminaron en un producto que ya está en condiciones para su comercialización a escala. Principalmente se mejoró el diseño privilegiando sencillez y robustez, incorporando materiales más resistentes y componentes electrónicos que facilitan el manejo", explico Amorosi.

El producto fue lanzado en la última edición de la exposición Fericerdo, realizada durante 2015 en Marcos Juárez. Rae y Amorosi fueron invitados a participar junto al INTA, institución que también les aportó conocimiento en su granja experimental.


"A partir de la participación en Fericerdo recibimos mucho interés de productores y ya estamos avanzado con nuevas instalaciones. Hacia adelante, la idea es presentar un producto que, además de ofrecer ventajas productivas, tenga un costo accesible, para que no esté sólo al alcance de los grandes jugadores, sino que también los medianos productores tengan acceso y puedan probarlo en sus campos o granjas", indicó Amorosi.